3. cuernos y cristianos

 

Volvamos a la última pregunta.

 

¿Para qué sirve realmente saber que el color verde es verde y, a su vez, para qué sirve saber que el rojo es rojo?

 

Y antes de que me respondas, te voy a meter un poco de miedo. ¿Será una pregunta trampa?

 

Respondas lo que respondas puedes tener razón, o no tenerla, pero eso es indiferente ahora mismo. Más adelante seguiremos desgranando este mismo asunto.

 

Hace dos semanas, y después de todo lo que había pasado, yo estaba hecho bastante mierda, la verdad. Tenía la convicción de que todo iba bien, pero me sentía mal. Maldita culpabilidad, que a pesar de todo, hace que nunca estés del todo seguro de nada.

 

En ese momento, un momento difícil, un domingo difícil, solo quedaban unas doce horas para que saliera el vuelo de vuelta a Suiza. Sí, soy uno de esos que se marcharon porque nuestro país no ofrece el nivel de vida suficiente para seguir tragando.

 

El vuelo me había costado una fortuna para bolsillo español (3 cifras), y sabía que si volvía en ese momento, todo sería más difícil en la soledad de la distancia. Decidí que mi salud y mi vida en sí era más importante que cierto dinero, y contra todo pronóstico me quedé hasta el sábado siguiente, unos seis días más, aproximadamente.

 

Casualidad o no, seguía en España, y casualidad o no también, al día siguiente había quedado con un amigo, siendo él el único disponible para hablar aquella misma tarde. Ahora sigo, pero casualidad o no, él también tiene familia en Suiza y viene para aquí a vivir. Supongo que no había mundo suficiente, que los dos hemos caído en el mismo charco.

 

En ese momento la verdad es que yo no tenía demasiadas ganas de hablar sobre mi tema personal.

 

            "La gente no me entiende. Si no me entiendes, no puedes ayudarme."

 

Me encantan las conversaciones de chicas con novio. Creo que es una de las cosas que más me gustan de este mundo.

 

Ese café, ese cigarrillo desenfadado hablando de lo que me quiere mi novio.

 

Son tres chicas las que se han reunido hoy para decidir cuál de ellas es más querida. Evidentemente, las tres terminarán saliendo ganadoras, y si una ve que está a punto de claudicar, siempre puede sacar una foto del pene de su "Gordito", (la foto se la mandó él mismo. Es un posado, no un robado).

 

Mientras ellas se sacan los ojos, (dientes dientes, que es lo que les jode), ellos han planeado su tarde libre. Uno ha quedado con la guapa del trabajo, que además de guapa es más guarra que la hija del butanero. El otro ha quedado con la hija del butanero, y el tercero va a recibir en breves minutos una felación por parte de la madre del niño retrasado con el que se gana un dinerillo enseñándole a diferenciar entre izquierda y derecha.

 

Muchas veces he pensado que una de las soluciones a la resignación globalizada en nuestro país sería ser absolutamente tontos, necios.

 

Imaginaos que pudiéramos ser felices con el simple hecho de chupar durante horas una maldita piruleta con forma de corazón. Cada día una piruleta nueva, otra vez lo mismo, otra vez felicidad. El mundo ya puede autodestruirse que si nosotros podemos chupar una nueva piruleta seguiremos encantados.

 

            "Que más da quién sabe más de los dos. Yo no quiero saber más que tu, solo quiero disfrutar de la vida. Vete con tu mierda a otra parte que yo ya tengo mi piruleta en casa."

 

Las chicas siguen debatiendo, ahora hablan sobre los regalos de navidad, y es evidente que el que reúna los dos valores clave, coste y originalidad, se llevará el trofeo al postureo. Después de esta encrucijada llegan a un punto en el que las tres pueden quedarse satisfechas porque las tres coinciden en una cosa.

 

            No. Yo no perdonaría que me pusieran los cuernos. Nunca.

 

El amor y el sexo. El sexo y el amor. La eterna pregunta. ¿Van de la mano? o... ¿No tienen nada que ver?

 

Aquí la cosa se pone más fea. El que se siente enamorado, probablemente, dirá que sí, que él no puede follar si no "ama". El que pasa de normas dirá que no tiene nada que ver, que como ser marinero y follarse a una en cada puerto no hay nada.

 

Creo que después de todo lo dicho ya vais captando el mensaje. Pueden tener razón, o no tenerla, todo depende del punto de vista, lo que está claro es que la única forma de salir airoso de esta respuesta es una.

 

            "No lo sé. Sólo sé que no sé nada."

 

Normalmente, y aquí no me posiciono, si seguimos la religión cristiana, que al fin y al cabo es la que predicaron la mayoría de nuestros padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos, podríamos decantarnos por la siguiente opción.

 

            Conoce a una chica. Cásate. Ten hijos. Ten nietos. Hasta que la muerte nos separe.

 

Actualizando un poco la versión a nuestros días, podríamos sacar una versión 2.0 que sería algo así.

 

            Conoce a todas las chicas que puedas. Folla todo lo que puedas. Y cuando tengas una que de verdad te guste. Cásate. Ten hijos. Ten nietos. Hasta que la muerte nos separe.

 

Lanzo una pregunta al aire y la dejaré ahí, sin más. ¿Para qué sirve casarse, si obviamos las ayudas que nos puede dar nuestro gobierno/sistema por ello?

 

Bueno, estábamos hablando de religión, amor y sexo (o follar). No me digas que no tiene mérito meterlo todo en la misma frase, como si fuera una casualidad más.

 

La religión como tal la apartamos por el momento, más adelante será un tema muy calentito. Seguiremos con esto del amor y el sexo.

 

Pero lo haremos en el apartado siguiente, que será colgado el próximo jueves 23 de enero.

 

Apartado nº4 : Iniciación al Gama.

 


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  • viagra (sábado, 15. abril 2017 14:31)

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