Nº20: Eres reemplazable

"No eres nadie. Tu vida no importa nada. Si tú no estuvieras aquí ahora, sería otro el que ocuparía tu lugar. No hay razón para que, por mucho que te empeñes en destacar, en salirte con la tuya, la vida te devuelva el cambio."

 

La verdad a veces duele. En el paradigma de vida que tenemos hoy, donde todo está trazado para colisionar con demasiados muros, sería muy extraño que, nada más llegar a la escuela, o, quién da más, nada más nacer, nos lo dejaran tan claro.

 

Leía en un párrafo de La Riqueza de las Naciones de Adam Smith, el padre de la economía, y, por lo tanto, de la frialdad de hielo, que en aquella época (finales de siglo XVIII), era muy común que en la baja Escocia una madre pariera unas veinte veces y sólo dos de sus hijos terminaran llegando a la edad adulta. El uso del matrimonio era visto como algo provechoso tanto para la economía familiar como para la mano de obra doméstica. Añado que, pocas líneas después, comentaba que la viuda que tenía, pongamos, cinco hijos, era muy cotizada en el mercado del amor ya que el futuro nuevo esposo iba a tener cinco hijos de los que sacar un provecho sustancial.

 

Me dio que pensar. En poco más de dos siglos cómo han cambiado las cosas. No me quiero imaginar a una madre de hoy en día perdiendo a uno de sus retoños tras haberse despistado pisando un clavo de la calle después de haberse quitado las sandalias para deshacerse de una molesta piedra de gravilla. Y tampoco lo deseo, que conste, pero al avance tecnológico le va como anillo al dedo olvidarse de los fundamentos de la vida, que no son otros que tratar de sobrevivir a cada segundo. 

 

La palabra vocación hace que me estremezca. Está bien eso de amar una profesión, de mimarla, de dedicarse, de esforzarse al máximo para ser, no sé, pionero de esto o gurú de lo otro, pero que nos quiten la ilusión: eso sólo va a ser positivo si antes tocamos madera y aceptamos que somos humanos.

 

Que estamos aquí porque la naturaleza así lo ha decidido, no nosotros. Probablemente ni siquiera nuestros padres. En la aceptación de eso se encuentra la gran victoria personal. Que estamos de paso, y no quiero ser reiterativo, pero ¿en qué cambiaría el mundo si lográramos llevar a cabo el proyecto definitivo? ¿La gente dejaría de estar enganchada por ello al tabaco, a las drogas, al teléfono móvil, al sentimiento de soledad constante, a la comida rápida o a la necesidad enfermiza de renovar su flujo hormonal cada menos de veinticuatro horas?

 

El sentido pesimista del texto cambia cuando te digo que hay que separar las cosas, que no pretendo ni mucho menos ser nihilista. Si ese chiquillo que recién empieza a caminar en la vida supiera eso, si ese niño que ya empieza a fijarse en los demás, en sus ídolos, a copiar para convertirse en un proyecto de alguien que él mismo desconoce, supiera a ciencia cierta que todo es igual, que no importa, que vivirá un tiempo y luego se marchará.

 

Que la vida en cierta manera es desgracia y que lo único que tiene que hacer es tratar de disfrutar de esto (mientras dure) amándose a sí mismo y así amará a la vida también, que son lo mismo e indisociables, que cuando camina pisa el suelo porque una circunferencia gigante gira alrededor de una bola de fuego más gigante todavía que ejerce una presión debido al mareo que se traen la una con la otra, y todo ello sucede en un plano que es infinito, oscuro y que no deja de expandirse, y que por ello no debe tomarse nada demasiado a la torera, porque como al cielo le dé por echar el freno y uno no se ponga cinturón se va a dar de cabeza contra el muro de enfrente.

 

Que esto de la vocación, del he nacido para ser, es un invento. Que no tenía sentido ser programador informático en época de Ramsés y tampoco lo tendrá ser bufón en la era de la república. Que todo a su tiempo. Que el hambre de triunfo se debe sólo a la mentira que nos han contado y no a la vida en sí. Que el éxito no es dinero si no iluminación.

 

Si todo esto fuera así puede que mañana, en esa evolución que nos trae de cabeza, la gente dé la mano antes de ponerla para ver si le caen unas monedas. No hay más paz, no hay más alegría que la que se comparte con todo y para todo. Que cada persona que existe, cada animal, cada planta, cada rayo de luz es un espejo de nosotros mismos, y ese sí que debería estar en la puerta de cada armario de nuestra mente para que no nos olvidemos de disfrutar mientras podamos, porque sólo nuestra mente decide lo que quiere entender de cada cosa y en la subjetividad nunca entenderemos la verdad. Que luego no hay nada, amigos míos, que el que hoy es mojigato mañana es saltamontes, ¿o es que alguien recuerda lo que fue antes de ser quien es ahora?

 

Levanta las manos de la mesa, míralas, bésalas, eres una computadora con cinco sentidos capaz de vivir instantes únicos. No tienes que hacer nada porque no eres tú el que ha decidido ser un invitado de esta fiesta, pero, ya que estás, ¿Por qué no bailas un rato conmigo?

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Libro de visitas

  • Cristina (viernes, 28. agosto 2015 11:34)

    Yo bailo en esta fiesta. ....

  • Thomas (viernes, 04. noviembre 2016 10:33)

    on the other hand, you could find inexpensive features allow me to explain allow a topline model and you desire to create quilts just for your special Hermes Evelyne travelling bag include.

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