Intocable *****

Con Intocable sucedió algo que hacia tiempo que no vivía. El público, espontáneamente, aplaudió unánime ante una de las películas más maravillosas que se recuerdan.

Como crítico de cine, lo digo de forma humilde y bajo las opiniones de los que de vez en cuando me dicen que les gusta lo que escribo, a veces es complicado hacer una valoración general de una película en sí.

Hay tantos aspectos importantes en el cine...efectos especiales, guión, banda sonora, fotografía, maquillaje, actuaciones... y así hasta el más despreciable, incluso místico. Pero hay uno de ellos, que supera a todos, y que es capaz de inundar al resto para alzarse con la bandera de la supremacía cinematográfica. Ese es el entretenimiento. 

¿Pórque vamos al cine? Porque nos entretiene, buscamos algo que nos haga olvidar nuestro día, nuestro mes, o nuestro enfado con el vecino. Deseamos llegar y ver esa película que cambie el estado de ánimo, que nos haga olvidar el tiempo y su dichosa presencia mental, en forma de mirada rápida al reloj.

Algunos, nos lo tomámos más en serio y queremos buscar el porqué, la filosofia y hasta con ello vamos entendiendo una forma que se sobreponga para decir qué es bueno y qué no. Pero no nos engañemos, si la película es un bodrio, por muchos otros aspectos que aúne, por dentro sabremos que no ha valido tanto la pena como esperábamos...

Y con todo esto, porque la película lo merece, llegamos a Intocable, que así, a bote pronto, debemos decirte, querido lector, que la apúntes en Mayúsculas y con tinta naranja chillón a poder ser, y no dejes pasar la oportunidad de contar con una droga natural, que hará que todo lo malo se te olvide.

Nos presentan la historia con una escena de persecución policíaca, que nos sirve para percibir el feeling de los dos maravillosos, que coño, MARAVILLOSOS protagonistas. Philippe es un hombre de unos 50, tetraplégico y muy rico, Driss es un joven de color, que trata de sobrevivir bajo la mediocridad de la vida de barrio.

Driss, acude a una entrevista para ser cuidador de Philippe, simplemente para que le firmen el paro, y finalmente, será el encargado de alegrarle la vida.

Parece un drama, pero os puedo asegurar que os vais a reír constantemente. A pesar del tono dramático que puede tener, esa es la mejor arma para teñir de humor las dos horas de metraje. Y no humor de dos o tres golpes. No paras de reír, no pasan más de diez minutos sin alguna que otra gracia, de forma atrevida, elegante y desenfadada, porque a pesar de jugar en terreno pantanoso, la habilidad de los guionistas es conseguir una mofa agradable sobre las limitaciones de la vida de un minusválido.

En cuanto al resto, y como he comentado antes, no importa. Pasa tan deprisa que no nos da tiempo a descubrir nuestro reloj de muñeca. A pesar de que cabe destacar que la música que nos regalan de vez en cuando, es sublime para mantenernos metidísimos.

No puedo y no debo contar más, el resto, descubridlo en los mejores cines. 

Tope Gama le pone un 9.2, porque, y para cerrar el relato, el entretenimiento desborda la bañera.
 

Libro de visitas

Todavía no hay comentarios.
Por favor introduzca el código
* Campos obligatorios